Red Social TemĂĄtica y Local de Partidas Rurales de Alicante.
Alicante, Elche, Aspe, Novelda, Monforte del Cid, Agost, San Vicente del Raspeig.

ANTIGUA ESTACIÓN DE FERROCARRIL DE AGOST

FotografĂ­a panorĂĄmica Apeadero de Agost

A veces sucede que, en principio, buscas lugares abandonados... Y das vueltas y vueltas y no encuentras nada a tu alcance o al del tiempo del que dispones. Otras, y sin venir a cuento, te das de bruces con algo que no esperabas encontrar... Y algo así nos sucedió el pasado fin de semana. Después de tomar unas fotografías en Novelda, la tarde era joven y el sol lucía bastante alto... Tanto como para dirigir el coche en sentido contrario al que debíamos tomar: Agost quedaba a pocos kilómetros y... ¿Por qué no? La tierra arcillosa es genial y los paisajes coloreados en distintas tonalidades de rojo se ven perfectos... Ya había visitado Agost en alguna ocasión (sus alfareros, el campo de tiro militar, etc.), pero esa tarde, en la misma rotonda de entrada, decidimos tomar otra (acertada) decisión: la Estación de Ferrocarrildel pueblo. 

 
Nuestro primer pensamiento se centró en investigar los detalles de una estación ferroviaria cualquiera: pasear por las vías, hacer unas fotos, ver pasar los trenes de alta velocidad y saludar a los viajeros... No iba a ser la primera vez. Sin embargo, la ilusión se fue desvaneciendo en el momento en el que habíamos recorrido unos 2 kilómetros sin encontrar nada... En principio pensamos que habíamos pasado de largo sin tan siquiera verla, por lo que continuamos adelante, hasta que el camino se fue degradando, cosa un tanto extraña si la estación seguía 'viva.' 
 
Finalmente, y tras un recorrido bastante largo, llegamos a la estaciĂłn... O, mĂĄs bien, a lo que queda de ella. Ante nosotros se alzaba un edificio totalmente abandonado, donde puertas y ventanas habĂ­an sido tapiadas para evitar, supongo, que el edificio se dedique a usos indebidos por su ubicaciĂłn, en medio de la nada. No pudimos evitar, por tanto, dar una vuelta por el alrededor, bastante descuidado para haberse convertido, segĂșn profesan los carteles, en una VĂ­a Verde de recorrido habitual: la VĂ­a Verde del MaigmĂł.
Desde todas las caras del edificio todavía pueden leerse los carteles que bautizan la estación como la de Agost, y lo cierto es que los actos vandålicos todavía no han hecho una mella total en su deterioro: la cara principal, por ejemplo, es la que menos pintadas ha sufrido y todavía pueden contemplarse numerosos detalles muy valiosos. Las cañerías que descienden desde la cornisa permanecen intactas, al igual que los aparatos destinados al abastecimiento eléctrico o el propio aire acondicionado.

La historia de esta construcción no ha sido demasiado afortunada y, si indagamos un poco en documentación antigua podemos comprobar que, ademås de no funcionar nunca, su objeto fundamental fue comunicar las ciudades de Alcoy y Agost por la bien conocida tradición industrial de la primera. Los proyectos de construcción datan de 1882, pero no fue hasta 1928 cuando se adjudicasen los trabajos, los cuales sufrieron suspensiones continuas debido a su poca viabilidad económica. En 1984, se acordó el abandono definitivo de la construcción para, finalmente, ordenarse la inejecución de la línea en 1990, cediéndose su uso a su acondicionamiento como Vía Verde, con una complicada orografía. 
 
21 son los kilómetros totales de la construcción que en su día se inició, la cual une los puntos kilométricos del Puerto del Maigmó y el Apeadero de Agost, donde ahora mismo nos referimos. El edificio se caracteriza por poseer el típico estilo de las Estaciones de Ferrocarril construidas en el Siglo XIX: edificios de planta rectangular con lo estrictamente necesario (cuartos de baño, punto de venta y poco mås), con techo a dos aguas para aproximarse lo mås posible a los tipos americanos y ciertos toques victorianos, del tipo 'casa de muñecas', lo que puede comprobarse en la decoración de puertas y ventanas.

Si nos acercamos a ellas, podemos comprobar que, en algunas de ellas, se sigue conservando la construcciĂłn inicial. A pesar de que la puerta de entrada original habĂ­a cambiado su ubicaciĂłn y su estructura se habĂ­a reformado (no hace mucho) con aluminio bronce, la puerta de siempre sigue, aĂșn detrĂĄs de la reja protectora, conservando su estado habitual: la madera, pintada en color rojo y corroĂ­da por el paso del tiempo combina perfectamente con el resto de ventanas, que conservan el mismo estado. Por lo visto, la estaciĂłn fue cerrando poco a poco sus puertas y ventanas debido al deterioro que iban sufriendo, hasta el cierre final de la instalaciĂłn. 
La sensación que allí se siente es desoladora... ¿Cuåntas no habrån sido las personas que hayan pasado por ese andén? ¿Cuåntos no habrån sido los trabajadores a los que les habrå costado sudor y lågrimas conseguir una construcción que nunca llegó a utilizarse? Es por ello por lo que, sin pensarlo, nos lanzamos a las vías, dado que algunas de ellas todavía conservan actividad gracias a la línea férrea de RENFE Madrid-Alicante.

Recorrimos unos 500 metros, contemplando catenarias, semåforos encendidos, cruces de vías y señales varias. Incluso, nos atrevimos a hacer equilibrios sobre los raíles, caminando sobre piedras intactas y realizando fotografías a lo largo y ancho del lugar, un paraje totalmente solitario donde todavía puede distinguirse la antigua caseta del revisor, ahora cubierta por maleza y una enorme suciedad. Incluso, no muy lejos, se encuentra un antiguo caserón con todas sus puertas y ventanas abiertas, como invitåndote a pasar y a descubrir sus secretos... Lo cierto es que la noche llegó mientras caminåbamos
 

 

Si nos movemos a zona ubicada mĂĄs a la derecha, podemos ver que, ciertamente, las vĂ­as nunca han sido utilizadas... Las condiciones meteorolĂłgicas han provocado Ăłxido, el cual ha malogrado casi por completo el ĂĄrea que finaliza en ese apeadero. El silencio que allĂ­ se respira es desesperante, pues a pesar de haber permanecido allĂ­ largo rato, no conseguimos ver pasar ningĂșn tren, ni siquiera por las vĂ­as paralelas.
 
Llegado a un determinado punto, decidimos no seguir caminando, porque perfectamente podríamos haber llegado a Alcoy... Nuestro recorrido acabó en una zona de frenado que, por lo que nos indican los antecedentes, nunca ha sido utilizada. Lo cierto es que las pintadas la han echado a perder, así como lo corrosivo de las condiciones ambientales: si nos acercamos lo suficiente, vemos ambos frenos sobre el bloque de hormigón totalmente oxidados y despintados, aunque con tanta historia como el resto de la construcción. 
 

 

La visita valiĂł la pena, sobre todo porque, ademĂĄs, de pasar una tarde de sĂĄbado de lo mĂĄs agradable, todavĂ­a puedo presumir de tener unas margaritas monĂ­simas en casa. Hubiese dado lo que fuera por acceder al edificio y conocer su estado interior... Si estaba acabado o, por contra, se quedĂł en la planta y ya estĂĄ. AdemĂĄs, me hubiese encantado ver pasar algĂșn tren... Pero lo dejo ahĂ­, porque no dentro de mucho pretendo regresar a revisar esa vieja construcciĂłn que se encuentra junto a las vĂ­as. 
 
ÂżY si estĂĄ encantada?
 

 

LocalizaciĂłn: Mapa Partida Campet
Fuentes: Perfil Panoramio TomĂĄs Talavera y Excursiones Paranormales

ARCILLAS TRIÁSICAS DE AGOST

Al sur del pueblo de Agost, y a levante de la estaciĂłn del tren, aparecen las arcillas triĂĄsicas del keuper, de colores muy vivos. Esta zona, entre La Alcoraya y el VerdegĂĄs, atravesada de este a oeste por las vĂ­as del tren, es tambiĂ©n ĂĄrida, plantada escasamente de viña ,y abundante en viejas explotaciones de yesos y arcillas, con casitas dispersas y algĂșn perro salteador.

Cantera de arcillas al sur de Agost

La arcilla aparece como producto de la desintegraciĂłn en bolas y lĂĄminas de rocas mĂĄs compactas, de varios colores, serĂĄ eso que llaman arcillas versicolores, en niveles por debajo de limos y cantos cuaternarios de calizas y areniscas, una tierra reseca y blanquecina, a veces algo rosada o anaranjada, que ha llenado estas cubetas con arrastres de las sierras del Cid, del MaigmĂł, del VentĂłs... y que da excelentes uvas.

 

El triĂĄsico de facies Keuper justo debajo de la cobertera cuaternaria.

Una estratificaciĂłn bien definida, con lĂ­neas de falla y multicolor.

Formando un bandeado que repite su secuencia de color como una jarapa, arcillas, margas, a veces yesos, llenan el paisaje de tonos amarillos, verdes, azulados, grises, rojo vino, rojo ladrillo, granate.

 
 

Pueden verse dendritas de pirolusita en el material amarillo.

 

Maravillas de la geologĂ­a.

El material, en el suelo, se desmenuza en montoncitos, lentejas o lascas, como puestos de un mercado de especias. Pero no es fĂĄcil encontrarlo en polvo fino. Estas arcillas, aunque se disgregan naturalmente, necesitan ser trituradas para poderlas usar, no se dejan decantar en agua. ServirĂĄn para ladrillos, para material de construcciĂłn.

 

DisgregaciĂłn de las arcillas y margas.

La fractura se produce por capas como en las cebollas.

Discordancia de los niveles.

Los vaciados artificiales de las canteras son impermeables, por ser de arcilla, por eso después de las lluvias se forman pequeñas charcas que tardan en evaporarse. El agua de estas charcas hoy estå limpia, transparente, verdosa, y con este calor de octubre, apetece bañarse en ellas.

 

Un paisaje muy hermoso y singular.

 

  Agost,.... o la piscina de los nabateos de Petra.

Agua transparente acumulada en la cantera de arcilla.

 

Disfrutar de esta vista ha valido la pena.

Me gusta el arte abstracto. El triĂĄsico superior de Agost.
Y una Ășltima, esta para el misterio....

LocalizaciĂłn: Google Maps
Publicado por: Juan Antonio PĂ©rez Meca
Fuente: Arqueoceråmica 

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